BERTIZ
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Impresiona la cubierta vegetal del Señorío de Bértiz (Oronoz), en Navarra. Es exuberante y se debe al clima, cálido y muy lluvioso (hasta 2.000 litros al año), y a la ausencia de heladas. Una masa cerrada de hayas cubre casi en su totalidad las 2.040 hectáreas del parque. Ha habido intentos de reducir su número con entresacas, paralizadas por las protestas de los ecologistas. Esta bonanza natural ha permitido que alrededor del palacete de Pedro de Ciga la vegetación sea exuberante. El conjunto fue donado al Gobierno de Navarra en 1949 y declarado Parque Natural en 1984. 1. Palacio Aitzkolegi Palacio de Aitzkolegi en el Parque Natural de Bertiz El acceso al parque cuesta 200 pesetas. Junto al aparcamiento hay un centro de información y de venta de recuerdos. A partir de este punto debemos caminar. Aitzkolegi, construcción modernista de principios de siglo, se encuentra en la cima del monte del mismo nombre. Desde la entrada hay 11 kilómetros por pista empedrada. Está prohibido circular en vehículo, aunque sí en bicicleta de montaña y a caballo. Como es lógico, la distancia es excesiva para una familia con niños, por lo que se recomienda caminar un rato a través del bosque impenetrable y volver a la orilla de Bidasoa para visitar los edificios más turísticos. 2. Jardín Zaharra Alrededor de la residencia de los señores de Bértiz se ha ido formando, a lo largo de las décadas, un jardín botánico que parece chino. Data de 1847 y fue diseñado por un jardinero francés para los marqueses de Bessolla. Incluye 126 clases de plantas. Entre ellas árboles tan raros como gingkos de China, sequoias de California, palmeras, magnolios, araucarias de Chile, pinsapos andaluces, castaños de los Balcanes, bambues y nenúfares, alrededor de un pequeño lago. Está cerrado desde el pasado febrero por remodelación y se abrirá en julio. 3. El rastro animal Junto a este palacio se encuentra la casa Tenientetxea, donde se ha instalado un Centro de Interpretación perfectamente preparado para diversión de los niños y también de los mayores. Es recomendable su visita. La entrada cuesta 200 pesetas. La fauna es un elemento muy importante en el parque. Junto a los corzos, ciervos y jabalíes propios de la zona, muy difíciles de ver, hay un invasor no invitado llamado coipú. Es un pariente menor de los castores y procede de Chile. Es un roedor oportunista que vive en los mismos parajes que la nutria. Es muy fácil ver ardillas y en los días menos frecuentados se puede escuchar el tableteo del pájaro carpintero. 4. Nace el Bidasoa El río Baztán cambia de nombre en Bértiz. Tuerce hacia el norte y en su búsqueda del Cantábrico, pasa a convertirse en el Bidasoa, hasta desembocar en la bahía de Txingudi. Con Mugarie como epicentro, no debemos de dejar de visitar (por fuera, puesto que son particulares) algunas de las magníficas casas torre y palacios del valle. Fueron construidas entre los siglos XV y XVI con la piedra roja del Baztán y algunas conservan aún la fachada de madera. Destacan las de Arraiotz, Elbete, Elizondo e Irurita. |
Esta hermosa vista del valle de baztn nos da una idea de la bellaza de esta tierra.
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Con este mapa del parque nos podemos orientar perfectamente para poder realizar un bonito paseo por esta zona.
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